viernes, 24 de junio de 2011

Huelga de firmas de El País: un 58% de piezas 'anónimas'

El comité de empresa de El País convocó ayer una huelga de firmas para protestar contra el nuevo convenio que propone la empresa. Se proponían que el periódico de hoy, cuando se celebra la junta general de accionistas del grupo Prisa, saliese con la mayoría de las piezas firmadas como EL PAÍS, en lugar de estar encabezadas con los nombres de los periodistas que suelen rubricarlas. El resultado en cifras es este en la edición nacional (sin contar los cuadernillos autonómicos), descontando las columnas de opinión y las críticas de cine: 19 piezas firmadas, 36 anónimas (cuyo autor era "EL PAÍS") y siete de agencias (Reuters, Efe, Europa Press...). Es decir, hay un 58% de informaciones sin firmar.

¿Esto es mucho o poco? Bastante. Teniendo en cuenta que los corresponsales sí que firman porque no entran en convenio y que los colaboradores y los redactores jefe también lo hacen, se puede decir que el seguimiento de la protesta ha sido absolutamente mayoritario por quienes estaban convocados a participar en ella. Prácticamente no hay firmas de redactores de plantilla.

Nadie se daría cuenta de esta huelga de firmas en las primeras páginas. En la portada, sin ir más lejos, está la rúbrica de Miguel Jiménez, redactor jefe de economía; Sandro Pozzi, corresponsal en Nueva York; Yolanda Monge, en Washington e Isabel Ferrer, desde La Haya. En la sección de Internacional sucede algo parecido, la mayoría de las piezas están firmadas por corresponsales y colaboradores.

Pero el impacto llega cuando se abre la sección de España, totalmente huérfana de las firmas habituales desde la apertura. Es sin duda la parte del periódico en la que más se nota, ya que suele ser frecuentada por redactores de plantilla que se han sumado a la protesta. Economía sigue más o menos esta tónica. El Vida y Artes, una doble página en la que el periódico plantea cada día un tema de actualidad y debate, es también anónimo. En Cultura han salvado la apertura con un artículo de Muñoz Molina sobre Antonio López.

El mayor fracaso de la huelga de firmas ha sido Deportes, donde nadie acertaría a adivinar que ese paro se producía hoy. Influye que en ella firman muchos colaboradores.

En definitiva, el resultado es muy probablemente el que buscaban en la plantilla. Otra cosa será que los lectores del periódico noten estas sutilezas. Aunque realmente era más un mensaje interno y a la empresa de cara a la junta de accionistas.

Los periodistas de El País protestan por un nuevo convenio en el que se les rebaja sensiblemente lo que venían cobrando. Pero la plantilla ya se ha mostrado abierta a hacer este tipo de esfuerzos. Lo que no quieren permitir es que la empresa saque adelante un nuevo marco laboral en el que los nuevos redactores cobrarían 18.000 euros brutos anuales con una aspiración de llegar a lo largo de los años a 28.000. Un redactor de base con el anterior convenio cobraría alrededor del doble de la primera cifra.

Más allá de ser un problema interno de El País, este nuevo paradigma es muy sintomático para la prensa. El periódico en el que cualquier profesional aspiraba a trabajar por su prestigio y sus buenas condiciones laborales plantea un futuro de mileuristas para poder enfrentarse al reto de Internet, que no genera ni de lejos los ingresos que daba el papel en sus buenos tiempos ni tiene pinta de hacerlo. En cualquier caso, El País es el único gran periódico de España que puede decir que no ha parado de dar beneficios pese a la crisis.

2 comentarios:

  1. ¿Cuál es el motivo de la protesta? Veo que hablas de un nuevo convenio, pero ¿con qué partes del convenio no está de acuerdo la plantilla? ¿hay recortes salariales, despidos, etc.?

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  2. En principio no se contemplan despidos. Hasta ahora a El País le ha bastado con incentivar bajas voluntarias para ajustar la plantilla. Son pequeños recortes salariales a la plantilla y, sobre todo, una rebaja muy importante en las condiciones laborales a los nuevos contratos, como se explica en el penúltimo párrafo.

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