lunes, 3 de octubre de 2011

La perversión del término "fuentes" en el periodismo

Una de las reglas básicas del periodismo es que siempre que se pueda hay que citar las fuentes. Los profesionales de la información, a no ser que sean testigos directos de lo que pasa, cuentan las cosas que les transmiten otros o que se encuentran en informes y documentos. Cuánto más claro quede quiénes son estas personas o de qué material se han servido, más transparente y rigurosa será una información.

Ocurre, sin embargo, que hay ocasiones en que revelar las fuentes las pondría en peligro o que dan una información de la que no les interesa o no quieren que se sepa su origen exacto. Cuando están contrastadas y la información que proporcionan es relevante, los periodistas pueden permitirse citar "fuentes", en genérico. Conviene que perfilen lo máximo posible, siempre que no las compromenta, de dónde proceden esas fuentes: si son gubernamentales, de una empresa, de la policía. Más vago es decir fuentes cercanas al caso o, lo que es casi una broma, "fuentes bien informadas", ya que de no ser así, no se sabe qué pintarían en la información.

Nombrar las fuentes sin citarlas debe restringirse a lo imprescindible. Para hacerlo, el periodista supone que su firma o, normalmente, su medio, gozan de una confianza suficiente entre sus receptores como para poder hacerlo sin miedo a que piensen que se está inventando la información. Esto solo está en manos de medios de comunicación o profesionales con suficiente prestigio. Si el New York Times cita fuentes de la Casa Blanca para respaldar una información, es de suponer que son reales y solventes, de lo contrario pondrían en entredicho su credibilidad. Sin embargo, sin un bloguero anónimo menciona fuentes sin citar, los lectores difícilmente confiarán en él.

Pues bien, esta es la teoría. Pero la palabra "fuentes" está totalmente pervertida en el periodismo y se utiliza simplemente para nombrar a los portavoces oficiales de una empresa o institución, dando así a la información un halo de investigación que realmente no lo tiene. No es raro ver a una reportera de televisión que no tiene ni una fuente propia diciendo que "fuentes aeroportuarias" han informado de tal o cual cosa, cuando quien realmente se lo ha contado es el gabienete de prensa del aeropuerto en cuestión. Como no hay necesidad de citar al nombre del trabajador del gabinete, lo suyo es usar "un portavoz" del aeropuerto ha informado. Así queda claro que no son unas fuentes que no se citan porque hay que protegerlas, sino un portavoz ,y que lo que se dice es información oficial de esa institución, lo que queda menos misterioso, pero da mucho más rigor.

Tener fuentes, es decir, personas que cuenten cosas de una institución sin que sean su voz oficial, el una de las cosas más difíciles del periodismo. Y quienes las tienen, si son buenas, se convierten en profesionales muy valiosos. Pero la profusión en radio, prensa y televisión de la palabra fuentes no tiene nada que ver con esto en muchas ocasiones.

Hoy mismo, un teletipo de Europa Press sobre el ingreso de Santiago Carrillo en un hospital (que ya no está online porque se ha actualizado), decía que "fuentes sanitarias" han confirmado el ingreso del dirigente, pero que "no están autorizadas para dar más información". Desconocemos quien informó a Europa Press, pero parece raro que no fuera un portavoz del hospital, ya que las "fuentes" de un sitio, por definición, no están autorizadas para decir nada, lo cuentan y se mantienen en el anonimato precisamente porque se supone que revelan algo que de cara a sus jefes o la opinión pública no deberían. Lo que sí es posible, en este caso, es que aunque la fuente sea el gabinete de prensa, sus responsables no quieren que la información se dé como oficial del hospital. Es frecuente que quienes trabajan en los gabinetes den un poco más de información de la que supuestamente deben (por diversos motivos), a cambio de que no trascienda quién la dio. Este caso sí se acerca más al uso propio de la palabra "fuentes", ya que es una información confiable cuyo origen no se puede revelar.

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