viernes, 14 de octubre de 2011

Más fácil copiar y más fácil que te pillen

La enorme fuente de recursos que es Internet puede mejorar mucho el periodismo, pero también fomenta lo que en inglés se denomina churnalism, el copia pega de notas de prensa, teletipos u otros textos que existen en la web. Existe incluso una página para introducir un texto y comprobar si se ha hecho journalism o chunalism, aunque solo compara entre la prensa británica.

Más allá del relativamente inocente copia-pega de una nota de prensa, también existe la posibilidad de inspirarse demasiado en lo que ya han escrito otros periodistas o se ha publicado previamente en blogs. Tanto, que se llega a copiar sin citar la fuente de origen. Esto es muy fácil, pero también es muy fácil comprobar estos plagios y denunciarlos. Antes de Internet era casi imposible cotejar textos entre periódicos si no se disponía de mucho tiempo y una potente hemeroteca.

Le ha pasado recientemente a Kendra Marr, periodista de Politico que ha sido pillada por copiar al New York Times y ha tenido que renunciar a su puesto de trabajo. Pero no es el único caso. Johann Hari, columnista de The Independent, tuvo que devolver un premio por plagio. Zachery Kouwe tuvo que dimitir como redactor en The New York Times. En España tampoco es raro que los medios se apropien de contenidos de blogs (por no decir las televisiones, pero eso sería un tema aparte), como hizo el periódico El Mundo con una entrada de Ramón Salaverría.

La red fue el medio que facilitó en muchas ocasiones estas copias, pero también gracias al cual se descubrieron. Sería curioso ver cuántos textos en el periodismo pre-internet fueron fusilados de otros sin que nadie se llegase a dar cuenta. Hoy, lo que se publica en un periódico local de Burgos, por poner un ejemplo, está al alcance de todo el mundo y cualquier puede comprobar quién fue el autor original de un texto.

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