miércoles, 16 de noviembre de 2011

"La publicidad volverá a La Noria". ¿Seguro?


La retirada total de anuncios de La Noria ha sido un fenómeno sociológico interesantísimo. Los usuarios, a través de las redes sociales, han conseguido dejar sin financiación a un programa basura que gozaba de gran audiencia y que era suculento para la promoción de las marcas. El fenómeno tiene muchos vértices, como el que analizamos aquí hace poco sobre hasta qué punto la publicidad debe controlar los contenidos. Ahora, su presentador, Jordi González, se muestra convencido de que la publicidad volverá. Nosotros no estaríamos tan seguros.


Más allá del bonito logro de derrocar la telebasura desde la sociedad, las marcas que han salido del programa lo han hecho fundamentalmente por cuestiones de márketing. Sus productos se estaban asociando con un programa desprestigiado y no les interesaba continuar allí. Las primeras en retirarse fueron muy valientes y su recompensa fue obtener unos réditos publicitarios no menores y mucho menos costosos (gratuitos, de hecho) de los que conseguían anunciándose en La Noria. Después de Campofrío, pionera, se fueron retirando otras. Las últimas, más que lograr ese prestigio por irse buscaban limpiar una imagen que se habría deteriorado quedándose.

Todo esto se podría olvidar con el tiempo si no hubiese redes sociales (claro que sin ellas tampoco habría sucedido) y las marcas volverían en busca de la audiencia del programa. Pero los activistas internautas tienen memoria y la primera empresa que vuelva a anunciarse en La Noria lo más que puede conseguir es un vapuleo público espectacular. El departamento de marketing que diese ese paso quedaría en ridículo y los potenciales consumidores que captarían entre los espectadores de este engendro televisivo difícilmente compensaría el deterioro de la imagen de marca.

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