lunes, 31 de octubre de 2011

Por qué es un error mandar notas de prensa (solo) en pdf

Cada vez más notas de prensa son enviadas exclusivamente en pdf. La facilidad para transformar archivos de doc a este formato, que aparentemente es más bonito e incluso profesional, ha provocado que cada vez más gabinetes de prensa manden su comunicado en pdf, lo que, según nuestra opinión es un error.

No está de más que las notas de prensa sean bonitas, pero, sobre todo, deben ser útiles. El objetivo de quien manda una nota de prensa es que se publique lo más parecida a como se redactó, o que al menos se respeten algunos párrafos. El objetivo debe ser, por tanto, facilitar el trabajo al periodista que la recibe para que pueda copiar y pegar párrafos y manipularla. Y esto, cualquiera que ha manipulado un documento en pdf, sabe que es engorroso y complicado.

A cambio, ¿qué se gana? Quizás una apariencia más profesional y mejor para ser impresa. Por eso, puede que no esté de más mandar una copia en pdf, pero siempre junto con una copia en de un documento de Word, por decir el más usado, que puede ser toqueteado por el periodista que lo recibe sin dificultad.

viernes, 28 de octubre de 2011

Cuatro ofertas de trabajo para periodistas esta semana

Estas son las cuatro ofertas de trabajo para periodistas que hemos encontrado por internet esta semana:

A los periodistas les interesan... los trabajos para periodistas

Una metáfora de cómo está el periodismo es ver cuáles son los asuntos que más interesan a los periodistas. No es que hayamos hecho una encuesta científica, pero desde que tenemos activa nuestra cuenta de Twitter hace unos meses y con más de medio millar de periodistas siguiéndonos, los enlaces en los que más pinchan, a mucha diferencia de los demás, son los de trabajos para periodistas que vamos encontrando por la red.

En Twitter vamos colgando y retuiteando cosas que vemos en Internet que creemos que pueden ser de interés para los profesionales de la comunicación. Los beneficios del NYT con su web de pago (con el significado que puede tener para el futuro de la profesión), la opinión de un profesional como Ramón Trecet sobre la importancia de Twitter, el crecimiento de los periódicos gratuitos o el cierre de la primera televisión comunitaria de Madrid han pasado más o menos desapercibidos mientras que el enlace a un puesto de community manager tiene decenas de clics.

Puede que hablemos de cosas que no interesan mucho a los periodistas. O puede que lo que más le interesa ahora a un periodista, por encima de cualquier otra cosa, es trabajar.

viernes, 21 de octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

El futuro de los medios de comunicación locales

Viajemos unos años al futuro. Hay muchas incertidumbres, pero también cosas bastante claras: el consumo de información se hace masivamente por internet y el papel queda en un muy segundo plano. Los medios impresos han tenido que espabilarse para generar en la Red los ingresos que tenían en su soporte tradicional, ya sea por publicidad, cobrando de alguna forma por sus contenidos o vendiendo productos o servicios añadidos. En el camino se han quedado muchos y han nacido otros para quedarse. Hasta aquí, las certezas (o casi). Entre las dudas, nos centramos en una: ¿Qué será de los medios de comunicación local?

Se podría pensar que no hay mucha diferencia con los demás. Pero es posible que sí. Las audiencias locales, que en los medios tradicionales pueden ser aceptables y reportar pingües beneficios, se quedan completamente ridículas en la web. Sólo las grandes ciudades (y a duras penas) podrán generar un número de usuarios para medios de comunicación locales suficiente para generar unos ingresos aceptables por publicidad. Esto podría cambiar si el incremento que se viene produciendo desde hace años en la inversión publicitaria en la red continúa de una forma brutal. Pero aún así, se antoja imposible que una ciudad pequeña o tirando a mediana pueda generar suficiente tráfico para ganar dinero con la publicidad. Pongamos el caso Granada. Si los 239.154 habitantes de la ciudad consultasen un mismo medio, lograría una audiencia perfectamente ridícula al alcance de cualquier proyecto ambicioso.

Aquí entra en juego la publicidad local. Es cierto que un mercado local no compite con uno nacional y que las páginas con un público muy segmentado por procedencia puede ser muy suculento para un inversor publicitario de un determinado lugar, por lo que en teoría podrían cobrar mucho más por clic o por impresión de un anuncio que en un medio nacional. Eso ya es suponer. Pero, ¿hace falta un medio local para segmentar a la población? Lo cierto es que en Internet, no mucho. Las redes sociales ya saben de dónde proceden los usuarios y les pueden servir anuncios de su lugar de origen sin necesidad de que recurran a una página de contenido local. Lo mismo sucede con Google. Es fácil segmentar la publicidad por la dirección IP. Un ejemplo simple: aunque visites una web americana, es muy probable que veas publicidad española. Además, en ese futuro en el que estamos, habrá cobrado un enorme peso el comercio electrónico, con lo cual el lugar de procedencia a lo mejor deja de tener sentido para algunos productos.

Si descartamos que la publicidad tenga un peso importante en los medios locales (seguimos dentro del terreno de la incertidumbre, también puede ser determinante la institucional, como ya sucede), deducimos que tendrán que buscar otras vías de ingresos si quieren sobrevivir. También damos por hecho que en ese futuro a los ciudadanos les interesará lo que pasa en su ciudad, por lo que una hipótesis es que más tarde o más temprano estos medios locales tendrán que olvidarse de seguir dando información gratuita para cobrarla. En el camino, como sucedió con los medios nacionales, se quedarán muchos.

Todo esto sería contando con que el paradigma de la comunicación no haya cambiado demasiado, más allá del soporte. Otra posibilidad es que haya ganado mucho peso el periodismo ciudadano (algo más fácil para el entorno local que para otros) y que los medios locales del futuro no tengan mucho que ver con los actuales en cuanto a formas de trabajar, estructura, financiación...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los periódicos gratuitos vuelven a crecer

Los periódicos gratuitos no están acabados. Aunque hay quien pueda tener esa sensación en España, si se miran los datos a nivel mundial la cosa cambia. Hubo una gran caída de difusión de un 19% hasta los 34 millones de ejemplares en 2009, un mantenimiento en 2010 y ha vuelto a crecer este año un 6%, según el blog Newspaper Innovation.

Los países responsables del crecimiento son, entre otros, Hong Kong, China, Tailandia, Argentina, Brasil, Canadá, República Dominicana, Guatemala, Perú, Austria, Francia, Luxemburgo, Países Bajos y el Reino Unido. En otros, la circulación se mantuvo estable o incluso cayó: Bulgaria, Rumania, Croacia, Macedonia, Rusia, EE.UU., México, Chile. En 2011 hay diarios gratuitos en 56 países, por los 60 de 2008.

La circulación total de diarios gratuitos en el año 2011 es de 36 millones de ejemplares, de los cuales, el 55% se distribuye en Europa, el 28% en Asia y 22% en el de los Estados Unidos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Más fácil copiar y más fácil que te pillen

La enorme fuente de recursos que es Internet puede mejorar mucho el periodismo, pero también fomenta lo que en inglés se denomina churnalism, el copia pega de notas de prensa, teletipos u otros textos que existen en la web. Existe incluso una página para introducir un texto y comprobar si se ha hecho journalism o chunalism, aunque solo compara entre la prensa británica.

Más allá del relativamente inocente copia-pega de una nota de prensa, también existe la posibilidad de inspirarse demasiado en lo que ya han escrito otros periodistas o se ha publicado previamente en blogs. Tanto, que se llega a copiar sin citar la fuente de origen. Esto es muy fácil, pero también es muy fácil comprobar estos plagios y denunciarlos. Antes de Internet era casi imposible cotejar textos entre periódicos si no se disponía de mucho tiempo y una potente hemeroteca.

Le ha pasado recientemente a Kendra Marr, periodista de Politico que ha sido pillada por copiar al New York Times y ha tenido que renunciar a su puesto de trabajo. Pero no es el único caso. Johann Hari, columnista de The Independent, tuvo que devolver un premio por plagio. Zachery Kouwe tuvo que dimitir como redactor en The New York Times. En España tampoco es raro que los medios se apropien de contenidos de blogs (por no decir las televisiones, pero eso sería un tema aparte), como hizo el periódico El Mundo con una entrada de Ramón Salaverría.

La red fue el medio que facilitó en muchas ocasiones estas copias, pero también gracias al cual se descubrieron. Sería curioso ver cuántos textos en el periodismo pre-internet fueron fusilados de otros sin que nadie se llegase a dar cuenta. Hoy, lo que se publica en un periódico local de Burgos, por poner un ejemplo, está al alcance de todo el mundo y cualquier puede comprobar quién fue el autor original de un texto.

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Estamos en el mejor momento de la historia para ser periodista?

Las noticias del sector de la prensa son desoladoras. La crisis económica unida a la gremial está dejando a miles de periodistas en paro y hay decenas de medios de comunicación que han tenido que cerrar. A ellos se sumarán otros muchos por un cambio inevitable en la industria. Tendrá que haber una reconversión, la rentabilidad de los medios cambiará, pero también podemos estar viviendo el mejor momento de la historia para ser periodista.

Esta idea es la que plantea hoy Josh Catone en Mashable. Si lo que busca un periodista es ser leído, en ninguna otra época lo habría conseguido como ahora. "Hay más acceso a todos los medios, lo que quiere decir que más población tiene la oportunidad de estar informada. En lugares donde la gente vive bajo regímenes opresivos, como Egipto, la democratización de los medios ha dado esperanzas para una sociedad más libre. Las herramientas digitales que ahora existen facilitan hacer el trabajo periodístico con más profundidad. Los errores pueden ser corregidos en tiempo real y las historias pueden ser actualizadas conforme suceden", cuenta en su artículo. Ponemos un ejemplo en España. El País, el periódico líder en ventas, era leído hace unos años por poco más de dos millones de personas. Ahora, con Internet, gana mucho menos dinero, pero es leído por más de el doble de público.

También explica Catone la otra cara de la moneda de esta nueva era, que es la que pone en duda el futuro del periodismo y lo sitúa en riesgo de muerte: "El crecimiento de los blogs y del social media significa que el periodismo está en manos de la gente y que hay un riesgo de que todas esas voces se ahoguen entre ellas. Distinguir realidad de ficción puede ser más difícil y los estándares de ética e integridad periodística pueden haber caído por el camino. La información puede ir tan rápido que no de tiempo a ser correctamente verificada e investigada".

Pone un mismo ejemplo como lo mejor y lo peor que le está pasando al periodismo. En un tweet, Mashable se equivocó en una cifra y escribió billones en lugar de millones. En poco tiempo, muchos medios se habían hecho eco de esa información, había llegado mucho más lejos de lo que un simple periódico puede difundir una noticia, pero a la vez se había expandido rápidamente un dato falso.

El reto para los periodistas es adecuarse a este nuevo paradigma, saber jugar su papel, ser referencia de la información contrastada y veraz (independientemente de que también se pueda encontrar en blogs de no profesionales), aprovechar la enorme difusión de las redes sociales sin ser engullido por ellas.

martes, 11 de octubre de 2011

Nuevos medios de comunicación nacidos durante la crisis

Son muchos los medios de comunicación cerrados durante la crisis, pero en estos últimos años también han nacido muchos otros, sobre todo en Internet. Aquí van unos cuantos. Se agradecen aportaciones. (Actualizado el 06/06/2012)
  1. Lainformación.com, un periódico digital generalista.
  2. Voz Pópuli, periódico digital generalista.
  3. Diari Ara, un periódico en papel en catalán.
  4. PressPeople, un punto de encuentro entre periodistas y fuentes.
  5. SModa, un nuevo suplemento de tendencias de El País.
  6. Vitalia, una radio para la tercera edad.
  7. Arredol, un periódico digital en aragonés.
  8. Marioneta Digital, un medio "desenfadado", donde el usuario puede crear las noticias.
  9. RedPeriodistas.es, una red de periódicos locales en Internet.
  10. Cuarto Poder, un periódico de blogs en castellano.
  11. Periodismo Humano, un periódico sin ánimo de lucro con el enfoque de los derechos humanos.
  12. Orsai, una revista trimestral que cuida especialmente la escritura y el diseño.
  13. FronteraD, una revista digital.
  14. El Periódico de Huelva, diario en papel.
  15. Agora 15, revista de la sierra Noroeste de Madrid.
  16. Números rojos, revista trimestral de análisis político y social.
  17. Panenka, una revista de fútbol con otro estilo.
  18. Pongostyle, revista femenina online.
  19. JotDown Magazine, revista cultural online.
  20. El Baluarte de Cádiz, periódico local online.
  21. Praza Pública, diario online en gallego.
  22. Latitud194, revista online de actualidad internacional.
  23. Eldiario.es, diario digital de política y economía dirigido por Ignacio Escolar.
  24. Quality Sport, revista sobre deportes.
  25. Cuadernos de Basket. Publicación trimestral en papel sobre baloncesto de todas las épocas.
  26. Dioivo. Diario digital en gallego.
  27. Málaga 101, diario digital.
  28. Mongolia, revista satírica mensual.
  29. Casa, coche, curro. Informacion interesante sobre vivienda, coches, trabajos, ocio y tecnologia.
  30. Revista Líbero; fútbol y cultura son compatibles.
  31. Guadaque. Diario digital con noticias de Guadalajara.
  32. Selectus Wines. Revista para los amantes del vino.

viernes, 7 de octubre de 2011

El 'efecto Explorer' y las start ups

Cuando se habla de emprendedores se repite mucho la importancia de tener una idea. Hay muchos que se devanan los sesos para encontrar esa innovación insólita que lo cambie todo. Y está bien. Pero hay pocas que sean verdaderamente revolucionarias. La mayoría de los proyectos que triunfan en Internet (donde nos vamos a centrar) no son necesariamente ideas completamente nuevas, sino mejores ejecuciones. Google no fue el primer buscador, fue el mejor. Pero incluso con una buena idea, esta no es lo más importante. Más difícil que tenerla es ejecutarla de una forma solvente. E incluso si se consigue, hay otro reto al menos igual de complicado que los dos anteriores: enfrentarse a lo que llamo el ‘efecto Explorer’.

El navegador Internet Explorer (IE) es con pocas dudas el más lento y el peor de cuantos moran por los ordenadores. Todos son gratuitos, los usuarios tienen a la mano otros mucho más ágiles, más rápidos y más estables. Sin embargo, IE es el líder absoluto. Mantiene más de la mitad de la cuota de mercado. Todos los demás juntos se quedan lejos de alcanzarlo. ¿Pero no habíamos quedado en que todos son gratuitos y que este es el peor? ¿Son los usuarios tontos? Bueno, digamos que son cómodos. La mayoría tiene un ordenador con el Explorer instalado, ya está ahí y, o por falta de conocimientos o de tiempo o de ganas, siguen usándolo. Les da un servicio que consideran aceptable y no se preocupan por buscar otro.

¿Y qué tiene que ver esto con las start ups? Pues que incluso si son una buena idea, si mejoran lo que hay, si hacen la vida del usuario más cómoda, pueden fracasar, porque además de todo esto tienen que conseguir fidelizarlo, hacer que la página se convierta en un hábito, hacerle ver que realmente le da unas prestaciones que no tenía. El efecto Explorer es es lograr un buen producto pero no conseguir derrocar a lo que ya había establecido, porque el usuario es cómodo y si algo le funciona medianamente bien, será difícil de convencer para que cambie, aunque sea a algo mejor. El efecto Explorer tiene también mucho que ver con la paciencia que deben tener quienes crean una web para que se implante. Es frecuente pensar que hemos desarrollado un producto magnífico y que en cuanto salga a la luz va a dar el pelotazo. Puede pasar, pero lo normal será que cueste mucho tiempo y esfuerzo que cuaje. Hace falta seguir mejorándolo, escuchar a los usuarios que has conseguido captar, hacerte oír por diversos canales, recordarles a quienes te visitaron una vez, les gustaste y te olvidaron, que estás ahí, que puedes darle un buen servicio. Y esto a lo largo de mucho tiempo hasta que acabe fidelizándose. Aquí los navegadores tienen una ventaja. Una vez que instalas uno diferente a IE, va a ser difícil que vuelvas. Con una web, incluso si consigues que te visiten, o que se inscriban como usuarios, si es que la página tiene este sistema, puede no volver a visitarte más, olvidarte. De hecho es lo más frecuente. Recuerdo la llegada de Facebook a España. Algunos nos inscribimos en 2007, le echamos un vistazo y no llegamos a usarlo realmente hasta uno o dos años después. Incluso los más grandes tardan en cambiar los hábitos de los usuarios.

Pongo ahora el ejemplo de PressPeople como un reto que nos tenemos que marcar a largo plazo. Nuestra idea es cambiar las costumbres de los periodistas (aunque también está abierto a blogueros u otros usuarios interesados en conocer información de primera mano de instituciones y empresas). Hay un problema en la profesión: las notas de prensa. Son necesarias, pero a la vez una fuente de spam infinita que llena el correo de muchas totalmente inútiles y se hace difícil distinguir el polvo de la paja. Nosotros hemos creado un sistema para que los profesionales las tengan todas online, se suscriban a las de las fuentes que realmente les interesan y puedan consultarlas sin necesidad de correos ni de archivos adjuntos. Todavía no hemos lanzado el producto oficialmente porque nos quedan unas cuantas mejoras que hacer. Tenemos unos cuantos cientos de usuarios que nos han localizado y que van empezando a usarnos. Pero sabemos que incluso cuando lo tengamos todo listo, cuando lancemos, vamos a tardar mucho tiempo en conseguir nuestro objetivo, ya que aunque consideramos que facilita el trabajo de un gremio, no va a ser fácil que se acostumbren a mirar nuestra página día a día, olvidarse del spam de los correos electrónicos para centrarse en una web. Aunque va bastante mal, lo que tienen ya les funciona y el cambio da pereza.

Pero los emprendedores de Internet deben tener, entre otras muchas, una cualidad: paciencia. Poco a poco. Internet Explorer sigue siendo el líder, pero si hace unos años tenía el 90% del mercado, ahora solo tiene el 55%. Y va cayendo. Ánimo.

lunes, 3 de octubre de 2011

La perversión del término "fuentes" en el periodismo

Una de las reglas básicas del periodismo es que siempre que se pueda hay que citar las fuentes. Los profesionales de la información, a no ser que sean testigos directos de lo que pasa, cuentan las cosas que les transmiten otros o que se encuentran en informes y documentos. Cuánto más claro quede quiénes son estas personas o de qué material se han servido, más transparente y rigurosa será una información.

Ocurre, sin embargo, que hay ocasiones en que revelar las fuentes las pondría en peligro o que dan una información de la que no les interesa o no quieren que se sepa su origen exacto. Cuando están contrastadas y la información que proporcionan es relevante, los periodistas pueden permitirse citar "fuentes", en genérico. Conviene que perfilen lo máximo posible, siempre que no las compromenta, de dónde proceden esas fuentes: si son gubernamentales, de una empresa, de la policía. Más vago es decir fuentes cercanas al caso o, lo que es casi una broma, "fuentes bien informadas", ya que de no ser así, no se sabe qué pintarían en la información.

Nombrar las fuentes sin citarlas debe restringirse a lo imprescindible. Para hacerlo, el periodista supone que su firma o, normalmente, su medio, gozan de una confianza suficiente entre sus receptores como para poder hacerlo sin miedo a que piensen que se está inventando la información. Esto solo está en manos de medios de comunicación o profesionales con suficiente prestigio. Si el New York Times cita fuentes de la Casa Blanca para respaldar una información, es de suponer que son reales y solventes, de lo contrario pondrían en entredicho su credibilidad. Sin embargo, sin un bloguero anónimo menciona fuentes sin citar, los lectores difícilmente confiarán en él.

Pues bien, esta es la teoría. Pero la palabra "fuentes" está totalmente pervertida en el periodismo y se utiliza simplemente para nombrar a los portavoces oficiales de una empresa o institución, dando así a la información un halo de investigación que realmente no lo tiene. No es raro ver a una reportera de televisión que no tiene ni una fuente propia diciendo que "fuentes aeroportuarias" han informado de tal o cual cosa, cuando quien realmente se lo ha contado es el gabienete de prensa del aeropuerto en cuestión. Como no hay necesidad de citar al nombre del trabajador del gabinete, lo suyo es usar "un portavoz" del aeropuerto ha informado. Así queda claro que no son unas fuentes que no se citan porque hay que protegerlas, sino un portavoz ,y que lo que se dice es información oficial de esa institución, lo que queda menos misterioso, pero da mucho más rigor.

Tener fuentes, es decir, personas que cuenten cosas de una institución sin que sean su voz oficial, el una de las cosas más difíciles del periodismo. Y quienes las tienen, si son buenas, se convierten en profesionales muy valiosos. Pero la profusión en radio, prensa y televisión de la palabra fuentes no tiene nada que ver con esto en muchas ocasiones.

Hoy mismo, un teletipo de Europa Press sobre el ingreso de Santiago Carrillo en un hospital (que ya no está online porque se ha actualizado), decía que "fuentes sanitarias" han confirmado el ingreso del dirigente, pero que "no están autorizadas para dar más información". Desconocemos quien informó a Europa Press, pero parece raro que no fuera un portavoz del hospital, ya que las "fuentes" de un sitio, por definición, no están autorizadas para decir nada, lo cuentan y se mantienen en el anonimato precisamente porque se supone que revelan algo que de cara a sus jefes o la opinión pública no deberían. Lo que sí es posible, en este caso, es que aunque la fuente sea el gabinete de prensa, sus responsables no quieren que la información se dé como oficial del hospital. Es frecuente que quienes trabajan en los gabinetes den un poco más de información de la que supuestamente deben (por diversos motivos), a cambio de que no trascienda quién la dio. Este caso sí se acerca más al uso propio de la palabra "fuentes", ya que es una información confiable cuyo origen no se puede revelar.