miércoles, 30 de noviembre de 2011

Todos ganan con el Estudio General de Medios (EGM)

Si está harto de noticias negativas, busque las del EGM. Todos los medios de comunicación las celebran como grandes triunfos. Aunque haya unos que suban otros que bajen y otros que ni fu ni fa, todos se las arreglan para buscarle el lado positivo.
Así lo ven las grandes radios:


¿Con qué nos quedamos? Pues siempre con lo que publique algún medio que no entre en la disputa. Por ejemplo, con este análisis bastante más neutral de PR Noticias.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cómo está cambiando Internet la forma de construir informaciones

Internet no solo ha cambiado la forma de consumir información, también de construirla. La prensa escrita tenía tradicionalmente unas reglas básicas para construir una noticia. Dos de ellas eran buscar un titular que cuente lo máximo de la información en el mínimo espacio y un primer párrafo que dejase una idea de todo lo que se contaba a continuación (respondiendo a las preguntas qué, quién, cómo, dónde, cuándo) para que el lector siguiera leyendo si le interesaba.

La idea era facilitar la vida del lector partiendo de la base de que no se iba a leer toda la información. "¿Quién demonios lee el segundo párrafo?", era la famosa pregunta de la película Primera Plana, de Billy Wilder. Entonces no se sabía qué leían los lectores y qué no, cuáles eran las noticias más exitosas del día entre el público. Ahora, en Internet, esto se conoce, y ha cambiado algunas reglas.

Si antes un titular tenía que sintetizar todo, ahora está cada vez más de moda hacerlos con gancho para que insinúen, pero no aclaren. Las informaciones se convierten en una suerte de género de ficción en la que no se cuenta el final para que el lector haga clic, la noticia cuente como leída y el medio anote más páginas vistas.

También se ha convertido en gancho la fotografía. Medios tradicionalmente serios lucen cada vez más en sus versiones de Internet imágenes de personas ligeras de ropa con el objetivo "pincha-pincha". Y lo consiguen. Si se comprueban las noticias más leídas, muchas tienen un número de impresiones directamente proporcional a la cantidad de carne de la foto o al contenido sexual del titular. El día de las elecciones generales en España, la noticia más leída de El País se titulaba "Serás mi puta". Ha rozado las 900.000 visitas, algo realmente notable.

La fotografía también se presta a la insinuación. Nos cuenta el periodista Héctor M. Garrido, que ha trabajado en varios medios digitales que está estadísticamente comprobado el éxito de visitas de las fotos que cortan a sus protagonistas justo por encima del escote, de forma que no queda claro si al pinchar, se verá algo más...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"La publicidad volverá a La Noria". ¿Seguro?


La retirada total de anuncios de La Noria ha sido un fenómeno sociológico interesantísimo. Los usuarios, a través de las redes sociales, han conseguido dejar sin financiación a un programa basura que gozaba de gran audiencia y que era suculento para la promoción de las marcas. El fenómeno tiene muchos vértices, como el que analizamos aquí hace poco sobre hasta qué punto la publicidad debe controlar los contenidos. Ahora, su presentador, Jordi González, se muestra convencido de que la publicidad volverá. Nosotros no estaríamos tan seguros.


Más allá del bonito logro de derrocar la telebasura desde la sociedad, las marcas que han salido del programa lo han hecho fundamentalmente por cuestiones de márketing. Sus productos se estaban asociando con un programa desprestigiado y no les interesaba continuar allí. Las primeras en retirarse fueron muy valientes y su recompensa fue obtener unos réditos publicitarios no menores y mucho menos costosos (gratuitos, de hecho) de los que conseguían anunciándose en La Noria. Después de Campofrío, pionera, se fueron retirando otras. Las últimas, más que lograr ese prestigio por irse buscaban limpiar una imagen que se habría deteriorado quedándose.

Todo esto se podría olvidar con el tiempo si no hubiese redes sociales (claro que sin ellas tampoco habría sucedido) y las marcas volverían en busca de la audiencia del programa. Pero los activistas internautas tienen memoria y la primera empresa que vuelva a anunciarse en La Noria lo más que puede conseguir es un vapuleo público espectacular. El departamento de marketing que diese ese paso quedaría en ridículo y los potenciales consumidores que captarían entre los espectadores de este engendro televisivo difícilmente compensaría el deterioro de la imagen de marca.

martes, 15 de noviembre de 2011

Las dos incorrecciones lingüísticas más frecuentes en el periodismo

Los errores lingüísticos en el periodismo están a la orden del día. Quienes deberían dar ejemplo de escritura a un público que cada vez se expresa más mediante la lengua escrita lo hacen de forma negligente y en lugar de guiar en las buenas prácticas del idioma perpetúan errores que serán difíciles de desterrar de los textos en castellano. Hay dos especialmente pertinaces que se oyen y escriben por decenas en cualquier medio todos los días. Son el condicional de rumor y la mezcla de los estilos directo e indirecto.

Condicional de rumor

Es especialmente llamativo porque lo vemos todos los días en titulares, con letras bien grandes. Con una simple búsqueda en Google hemos encontrado estos tres (de cientos) publicados hoy mismo:


En tres noticias de temas dispares encontramos esta construcción copiada del francés que en castellano es incorrecta, como nos recuerda la Fundación para el Español Urgente (Fundeu). Y en los tres casos nos preguntamos: ¿Qué condición se hubiera tenido que dar para que hubiesen sucedido esas tres cosas? Tal y como está escrito, en castellano correcto lo que lleva a pensar es que son acciones que no se han podido realizar porque están condicionadas a otras (que no se nos muestran). Por ejemplo, que Neymar ya habría cerrado su fichaje si hubiese llegado a tiempo a Barcelona, que la baronesa habría pagado 18.000 euros si hubiese tenido ese dinero en el bolsillo o que el cartel habría planeado un atentado si no le hubiese sorprendido la policía.

Pero la intención de quienes la escriben no es ni mucho menos esa y lo que entienden los lectores, a base de ser bombardeados con esta construcción, tampoco. Este tiempo se usa para expresar una probabilidad, un rumor, algo que no se quiere dar como cierto al cien por cien, pero que se insinúa como verdadero. Para empezar, no sólo es una mala práctica lingüística, sino también periodística. Si el hecho no se sabe a ciencia cierta, no se debería publicar y si se publica es porque está confirmado. Si nos olvidamos de este detalle sin importancia, si lo que pretendemos es contar algo que es muy posible pero que no podemos dar por cierto, hay decenas de construcciones correctas para hacerlo. En el caso de que no nos atrevamos a afirmarlo porque lo han dicho otros se pueden usar expresiones como según: "Neymar ha fichado por el Barça, según su representante". "Dicen", "creen que", "posiblemente", "es muy probable", "todo apunta a", "salvo cambios de última hora" son otras fórmulas más adecuadas.

Un caso muy frecuente de uso del condicional de rumor es en las noticias judiciales, en las que la policía o un juez atribuye un delito a alguien. Los medios, que no quieren convertirse en acusadores, emplean la construcción para dar a entender que esas acusaciones no son suyas. Se ven cosas como esta: "El político habría robado 500 millones". Se puede decir bien de otras muchas formas sin que el medio se convierta en juez: "El político, sospechoso de robar 500 millones", "El político, acusado de robar 500 millones", "El político, imputado por el robo de 500 millones", "El político, supuesto ladrón", "Presunto robo de 500 euros por parte del político".

En ocasiones, el exceso de celo lleva a construcciones como esta de ABC:
"Supuestamente, una empresa vinculada a Urdangarín habría percibido unos 300.000 euros"
Si es supuestamente, ya estamos diciendo que no es 100% seguro, que es solo una suposición ¿para qué redundar en el rumor con ese incorrecto "habría"?

Uso incorrecto de estilos directo e indirecto

La teoría es simple: el estilo directo se utiliza para emplear palabras textuales y entrecomilladas del que habla y el indirecto para contar lo que dice en tercera persona y sin necesidad de ser literal. Para contar una historia se puede usar uno u otro a discreción, en función de cuál se adecue mejor a nuestro relato. Lo que no se debe hacer es mezclar los dos, que es lo que también pasa día tras día, cientos o miles de veces, sobre todo en medios de comunicación escritos.

Vamos con ejemplos. Cojamos un fragmento de un discurso. Nos gusta este del gran periodista Miguel Mora.

"Yo solo sé que de tanto mirar al futuro, nos estamos olvidando de mirar atrás para saber lo que somos".

Para reproducir este fragmento, podemos hacerlo de dos maneras. Con estilo directo, que vendría a ser algo así:
En su discurso de anoche, Miguel Mora dijo: "Yo solo sé que de tanto mirar al futuro, nos estamos olvidando de mirar atrás para saber lo que somos".

O así
"Yo solo sé que de tanto mirar al futuro, nos estamos olvidando de mirar atrás para saber lo que somos", dijo Miguel Mora en su discurso.

O con estilo indirecto, que podría ser algo como esto:
El periodista Miguel Mora afirmó que solo sabe que de tanto mirar al futuro los periodistas se olvidan de "mirar atrás" para saber lo que son.

Dentro del estilo indirecto también podemos entrecomillar fragmentos que se digan literalmente. Lo que no podemos es mezclar ambos estilos como se suele, de una forma parecida a esta:
El periodista Miguel Mora afirmó que "yo solo sé que de tanto mirar al futuro, nos estamos olvidando de mirar atrás para saber lo que somos".

Queda muy clara la incorrección cuando se lee en voz alta y da la sensación de que es el narrador y no Miguel Mora, el que sabe que se está olvidando de mirar atrás. Por eso es un error que se produce menos en televisión o en radio, aunque con todo, tampoco es raro.

Un ejemplo muy claro de cómo se reproducen estas incorrecciones son las noticias de El Mundo Today. Este periódico que satiriza la realidad, imita el estilo de los diarios que dan noticias verdaderas. Y en esa imitación, incluye el mal uso de los estilos, como podemos ver en casi todas sus informaciones. Este es solo un ejemplo:
Martínez reaccionó con incredulidad, insistiendo en que “lo que decís vosotros es otra cosa".

Cuando lo correcto habría sido:
"Lo que decís vosotros es otra cosa", reaccionó con incredulidad Martínez.



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Obligados a hacer malas notas de prensa

A todos los periodistas que lleven un tiempo trabajando les han pensado alguna vez: ¿Cómo puede estar tan mal hecha esta nota de prensa? Muchas veces la respuesta será que quien la hace no da más de sí. Pero en otras, los que las escriben tienen consignas concretas para que sean una porquería, les ordenan hacer justo lo contrario de lo que nosotros consideramos clave para hacer buenas notas de prensa.

Nos lo contaba el otro día una periodista que había trabajado en medios de comunicación y que ahora se encuentra en el gabinete de prensa de un organismo público que no nombraremos. Explicaba que hay unas reglas fijas que seguir, independientemente de lo que se escriba, que tienen que cumplirse siempre, lo que hace que la mayoría de los textos que escribía, le parecían infumables a ella misma.

"Cuando quieres hacer un titular más atractivo o un arranque de la nota de prensa algo más creativo, para atrapar la atención del periodista y de quien lea la nota de prensa, te frenan. Te dicen: esto tiene que ser así, así y así, con el nombre de la institución en la primera línea. No se dan cuenta de que esto muchas veces va a causar más rechazo en los receptores", aseguraba esta periodista.

La fijación por empresas e instituciones por hacer propaganda sobre sí mismas se vuelve muchas veces en su contra. Lógicamente una nota de prensa trata por lo general de vender virtudes de quien las genera. Muchas veces, además, son interesantes para el resto de la sociedad. Si nos centramos mucho en vender virtudes y poco en contar el mensaje interesante que tenemos que dar, lo que vamos a conseguir es que nadie nos publique. Es mejor que el nombre de nuestra marca esté fuera de un futuro titular de prensa a que no salga por ningún lado.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cuatro ofertas de trabajo para periodistas de esta semana

Esta semana hemos encontrado cuatro ofertas de trabajo para periodistas:

¿Debe la publicidad controlar los contenidos?

Estos últimos días se ha producido un fenómeno desconocido hasta ahora en España, un golpe a la telebasura del que casi todos nos hemos alegrado: muchas de las marcas que patrocinaban La Noria se han ido retirando para no financiar espectáculos tan lamentables como una entrevista pagada a la madre de un delincuente como el Cuco.

Campofrío, Puleva, Nestlé, President, Bayer y, hoy mismo, Panrico, se han sumado a este boicot al programa de Jordi González. La falta de presencia en ese programa ha sido una magnifica promoción para un público con un gusto más refinado. La imagen de estas marcas se ha beneficiado de este fenómeno, sobre todo la de las primeras que lo hicieron, ya que han tenido más eco y han sido más atrevidas.

Hasta aquí todo parece perfecto. Pero el periodista Antonio Papell hacía esta mañana en Twitter unas reflexiones que merecen la pena: "Se equivocan las empresas al pretender utilizar la publicidad como arma ideológica para la censura. La censura comercial ya ha funcionado en USA, al servicio de la reacción. Ligar publicidad a contenidos es censura. Sólo faltaría que fuese el mercado -los anunciantes- el que marcase la línea ideológica de los medios. Si aceptamos que la publicidad manda sobre la ideología, el pluralismo está perdido".

Aunque el sentido común de cualquiera con cierto nivel intelectual dice que es una barbaridad pagar 10.000 euros a la madre de un criminal para que vaya a contar cosas en televisión, ¿qué pasa si comienza a ponerse de moda esto de que las marcas patrocinen eventos o no en función de lo que consideran moralmente aceptable? ¿Nos parecería tan bien que se retirase la publicidad de un periódico, por ejemplo, por ciertas informaciones sobre el aborto o sobre la homosexualidad?

Ya hubo cierta polémica en la Internet con el patrocinio de la JMJ de Madrid. Muchos de los que no estaban de acuerdo con este acontecimiento anunciaron un boicot a las marcas que lo sufragaban.

Convertir a las marcas en jueces morales es peligroso. En principio parece que deberían atender a sus intereses comerciales a la hora de publicitarse en un espacio, estudiar si la audiencia a la que van dirigidos es apetecible y actuar en consecuencia. Pero también es lógico que las marcas no quieran que se les asocie con determinados fenómenos y el caso del otro día en La Noria parece uno de ellos.

martes, 1 de noviembre de 2011

¿Qué es más importante, ser el primero en informar o ser el mejor?

Las primicias están perdiendo importancia en la profesión periodística. Solo un 25% de los que trabajan en medios digitales las consideran fundamentales, por un 42% de quienes trabajan en soportes tradicionales, según un sondeo de PRWeek recogido por el blog Clases de Periodismo.

“Las primicias están muriendo (…) Hay un creciente énfasis en el análisis y en la curaduría de contenidos online. En lugar de ser el primero en difundir una historia, los nuevos medios quieren proveer otro lado de la noticia”, señala el informe.

Sin encuesta de por medio, esta es la impresión que da. Con Internet, el medio que informe primero de una noticia probablemente solo lo haga unos minutos antes que el segundo, el tiempo que (en el peor de los casos) tarde en fusilarlo. Por eso, muchas veces percibimos como más importante que la información esté bien explicada, con suficientes enlaces de contexto, con buenos gráficos, que tener la información los primeros.

Muchos medios digitales, por esta razón, concentran pocos o ningún esfuerzo a conseguir noticias y se vuelcan en explicar bien lo que han conseguido otros. Tampoco hay que ir a Internet, los telediarios llevan toda la vida nutriéndose en buena parte de lo que publican los periódicos.

Esto no es malo de por sí, pero nos remite a uno de los problemas que se plantean en el periodismo moderno. Analizar una noticia es mucho más barato que conseguirla. El tiempo y los medios necesarios para conseguir verdaderas primicias no están al alcance de cualquier medio, requiere de profesionales experimentados, con autonomía, recursos y fuentes para sacar informaciones que nadie conocía antes.

Con la cultura que se está imponiendo de "que consigan las noticias otros", con los medios de comunicación cada vez más precarios y con menos plantilla, corremos el riesgo de llegar a un punto en que nadie consiga las noticias y todos estén esperando a analizarlas y que muchas de esas cosas que alguien en algún lugar del mundo no quiere que se conozcan, sigan sin conocerse. Y esto no hace bien a la profesión ni a la sociedad.