martes, 3 de enero de 2012

Por qué el papel desaparecerá, nos guste o no

El papel, les guste a unos o le disguste a otros, acabará desapareciendo o, más bien, siendo una anécdota, tanto para soporte de noticias, como de novelas, ensayos y libros de todo tipo. Y la razón es exactamente la misma por la que de las tablillas se pasó al papiro, del papiro al papel manuscrito y de ahí a la imprenta. Y la misma por la que la música pasó de registrase en discos de pizarra a vinilo, después a cassettes, a CD y finalmente estos están desapareciendo.

Cuando una tecnología es objetivamente mejor que la anterior y llega a tener un precio lo suficientemente asequible, la sustituye. Es tan simple como lógico. Por mucho que pudiera haber en su tiempo nostálgicos que preferían leer en tablillas, o a los que les resultaba más cómoda la visión de una buena caligrafía que la de la fría letra de molde de los tipos móviles, estos soportes fueron reemplazados, como lo serán los actuales. Si todavía no ha muerto el papel no es porque haya gente que prefiera leer en él o porque aprecie el aroma de los libros. Algunos de estos seguramente seguirán consumiendo el formato tradicional a precio de coleccionista, pero son prescindibles a la hora de analizar la evolución del soporte. Si el papel sigue y seguirá durante algunos años será porque la tecnología no ha superado suficientemente al soporte anterior y/o porque es demasiado cara.

Hasta las tabletas, que llegaron antes de ayer, era muy poco práctico leer el periódico en una cafetería en un soporte distinto al papel. O llevarlo al parque. Digamos que la tecnología aportaba muchas ventajas (almacenamiento, diversidad de contenidos, interacción, multimedia, hipertextos), pero todavía no era lo suficientemente buena. Poco a poco va superando este reto. Y esta evolución no acabará posiblemente en las tabletas, seguirá adelante hasta llegar al sustituto definitivo, que también tendrá que ser bastante más barato de lo que hoy se puede encontrar.

Los que hoy aman al papel en sus distintos formatos serán en poco tiempo tan relevantes para el mercado (y tan numerosos) como lo son ahora los amantes del vinilo. Aunque queda gente que disfruta ese chisporreteo, la inmensa mayoría prefiere cargar con un aparato del tamaño de una pila con capacidad para miles de discos. Pues sucederá exactamente igual con los libros, los periódicos y revistas. La única duda es saber cuándo. Probablemente pronto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada