miércoles, 25 de abril de 2012

Un ejemplo rápido de por qué las empresas periodísticas tradicionales se van a la mierda

La noticia que saltó ayer sobre un ERE que afectará a numeroso personal en El País, el periódico nacional que mejor sobrelleva la crisis, ha profundizado en el enésimo debate sobre la sostenibilidad de las empresas periodísticas, algo que ya venía alimentado por el propio presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis Cebrián.

No hacen falta muchas divagaciones teóricas para explicar por qué las tradicionales empresas periodísticas se van a la mierda y su modelo de negocio se derrumba en Internet. Ponemos un ejemplo: esta página web, creada por dos personas, tiene alrededor de dos millones y medio de usuarios únicos mensuales, fundamentalmente en España. Para generar poco más tráfico de lo que esta empresa hace con dos personas, los periódicos necesitan decenas o cientos de empleados. Ahí tenemos los datos de ABC (2,7 millones de visitas) o La Vanguardia (3,3 millones de visitas). Incluso si escalamos a los puestos más altos, vemos que los líderes, El País y El Mundo, triplican el tráfico generado por ¡dos personas! mientras que su plantilla les supera en más de 200 veces.  Y este es solo un ejemplo.

Las empresas periodísticas, tal y como estaban concebidas, no pueden sobrevivir siendo gratuitas en Internet porque competidores como el ejemplo que hemos puesto hay decenas. O siguen generando ingresos en papel (algo que tarde o temprano desaparecerá) o consiguen que alguien pague en Internet o son insostenibles tal y como las conocemos. Así de simple. Por mucho desgarro de vestiduras que hagamos en el sector, por mucho que nos manifestemos, el cierre de Público, los EREs en El País y El Mundo son solo el principio de este cambio.

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